sábado, abril 20

Un legionario borracho, un gintonic en el coche y el atropello mortal de una niña de 5 años

Dávid López empezaba su turno en la cocina a las ocho de la tarde en un restaurante de Aguadulce (Almería) el 6 de julio de 2021. Veinte minutos después lo llamó Rocío, su mujer, llorando desconsolada. «Han atropellado a la niña», le dijo ahogándose. «Llegué antes que la ambulancia. No respiraba, había un charco de sangre que salía de su cabeza de tres metros. No le quedaba sangre ni para reanimarla».

Felipe Martínez Serrano, legionario destinado en la base almeriense Álvarez de Sotomayor, acababa de llevarse por delante a Leire, de cinco años, a la que arrastró varios metros. La pequeña caminaba de la mano de su madre agarrada a la correa de su perrita y se disponían a cruzar un paso de peatones de la barriada del Parador de Aguadulce. La niña murió en el acto por traumatismo craneoencefálico severo, sufrió una fractura en la base y una hemorragia interna.

Hoy se sienta en el banquillo el presunto autor para quien la Fiscalía pide cuatro años de prisión. Le acusa de un delito de conducción temeraria y un homicidio por imprudencia grave. La acusación particular solicita nueve años y seis meses de cárcel por un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, otro contra la seguridad vial «con manifiesto desprecio por la vida de los demás y poner en concreto peligro la vida o la integridad de las personas» y un homicidio imprudente.

David y Rocío, los padres de Leire, que hoy declararán en el Juzgado de lo Penal 13 de Almería no pueden ni verbalizar la rabia y la frustración que sienten tras dos años peleando. «Espero que aunque le condenen por un simple accidente de tráfico se den cuenta de que había tomado la decisión tanto de beber como de coger el coche y que le caiga la pena más alta posible», explica a ABC solo unas horas antes.

No son apreciaciones subjetivas de un padre roto para siempre. El Seat León conducido por el legionario rebasó a otro vehículo que ya estaba detenido en el carril derecho ante el paso de peatones; circulaba a una velocidad media de 83,16 km/h, según las huellas de frenada y el informe de la Policía Local de Roquetas de Mar, en una zona limitada a 50. Pese a que Rocío, la madre, trató de tirar de la mano de su hija, el autor arrolló y arrastró a Leire varios metros.

Cuando los agentes hablaron con él mostraba signos evidentes de estar borracho. En el coche encontraron un vaso de cristal relleno de ginebra y tónica. Las pruebas de alcoholemia practicadas arrojaron ambas un resultado positivo de 0,98 mg/l a las 21.11 y 0,96 mg/l a las 21.25.

«Sé que existe la posibilidad de que no entre en la cárcel, que le condenen a dos años y no entre. Espero que eso no pase»

«Sé que existe la posibilidad de que no entre en la cárcel, que le condenen a dos años y no entre, por desgracia. Espero que eso no pase», dice David. Rocío, su mujer, estaba embarazada cuando mataron a su niña. El pequeño Eiden nació el día de Nochebuena sin llegar a conocer a su hermana. «Cuando me llamaron para decirme que el autor había quedado en libertad estábamos en la puerta del crematorio viendo salir el humo de incinerar a mi pequeña», recuerda David.

Desde entonces no ha parado de moverse. Llegó a hablar con mandos del Ejército para que expulsaran a quien mató a su hija. Volvieron a su Badajoz natal pero han acabado regresando a Almería sin acercarse jamás al lugar del accidente. La acusación se dirige también contra la aseguradora Liberty Seguros que ya depositó 215.973 euros en enero de los 259.000 reclamados.